sábado, 28 de febrero de 2026

Sobre el tiempo y la vida

 Cada momento que pasa es importante, sí. Pero más importante aún es lo que uno decide realizar en ese momento que acontece. El tiempo nos fue dado a cada ser y deberíamos hacernos la pregunta ¿En qué gastamos ese tiempo que es un regalo? Porque llegará el momento en que muchos seamos conscientes de que el reloj se va agotando.

¿En que hemos gastado el tiempo? ¿Qué es aquello que nos llevaremos tras la muerte?

Muchos quisieran conocer el día de su muerte para así en el último momento tratar de dejar todo en orden. ¡Que ilusos y hasta patéticos somo si pensamos así!  Se dispuso todo en un orden admirable y maravilloso -dependiendo de como se mire claro- y no sabemos ni el día ni la hora y eso, amigo, está muy bien. 

Si nos vamos aferrados a lo material el peso de la materia no dejará que continuemos el asombroso viaje de la existencia.

Nos iremos como llegamos, desnudos, y aún más: dejando nuestro cuerpo que es prestado 

 "Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris". "Recuerda, hombre, que polvo eres y al polvo volverás"

Ayer observaba un árbol que arrancó el viento en un día de fuerte tormenta. Era un cedro fuerte, de muchos años, no estaba muerto si no vivo, en su plenitud. Sobre el anidaban muchas aves. Aunque tan diferentes, los árboles son como nosotros, son nuestros hermanos pues son criaturas creadas -me gusta más escribir criadas- por un padre común, nuestro Dios. Quizás alguna persona dude al leerme, no sé, pero tanto nosotros como los árboles nos respiramos mutuamente. Por nuestra sangre corren otras sangres, y el sol nos hace vivir. 

Como seres humanos tenemos una gran responsabilidad, la capacidad de razonar no se nos dio de balde ni por casualidad, podemos pensarnos y convertir el pensamiento en un arma letal. También en un bálsamo que cargue esperanza, que sirva para abrazar y comprender. 

La caridad -o el amor en su más profunda significación- sobrevuela toda frontera. Es una flecha que golpea certeramente sobre los corazones y creedme, no los dejará indiferentes. 




Amanecer

 Amanecer


Escucho los cantos de los mirlos cuando levemente empieza a clarearse el cielo.

Cesan los cantos, y entre el viento que hace crepitar las hojas, lo dulce y lo apacible, lo que no se impone, se percibe con claridad. Sentirlo tranquiliza mi corazón.

Pienso en aquellas personas que no habrán podido descansar. Personas con dolores y preocupaciones. Enfermas, debilitadas y que sienten miedo. Y sé, que algunas de ellas  son conscientes de su cruz y que sienten en lo más profundo de sus almas que no la cargan solos. 

Otras en cambio, sienten miedo, mucho miedo. Para ellas la soledad es una herida abierta y el peso de sus mentes lacera cada hora. La impotencia y la culpa son dos abismos profundos. 

Si yo me aterro con solo pensarlo, si se me paralizan los miembros y me comienza a latir el corazón con fuerza y si el frío me enfría la piel...  incluso cuando pienso en ti, Dios mío... danos fuerza. 

Amanece, el sol se asoma desde el horizonte. Me centro en lo concreto, en lo más importante: en mis hermanos que sufren -ya dejaron de ser otros, personas- que no han podido conciliar el sueño para olvidar por unas horas su agonía, y oro por ellos. 

Quisiera abrazarlos, no decirles nada, simplemente estar. 


Día sábado, 28 de febrero, 2026

jueves, 26 de febrero de 2026

Viento y tormenta.


Como este viento está mi ser. Viento brusco y frío. A veces violento ruge, arrastrando árboles como si fueran plumas. Otras veces es tan manso como un dulce soplo que acaricia la hierba sin quebrar una sola de sus briznas. 

Alma mía, cierro los ojos al mundo para verte, débil y agazapada; ardiendo fuerte como una antorcha sembrada en la oscuridad.

 Descripción de un sueño.


A 26 de febrero, año 2026. Jueves, primera semana de cuaresma. 


"A veces los sueños son simples tonteras, mezcla de sucesos acontecidos durante el día o retazos de recuerdos que se van entremezclando unos con otros sin ton ni son. 

Pero sucede que a veces, de repente, como si uno cambiase de emisora o canal de televisión, sucede un sueño que adquiere mucho más sentido, incluso en cierta forma, se puede decir que uno es en alto grado consciente de ese sueño. Al despertar algo dentro de nosotros nos dice: recuérdalo, que no se diluya en tu memoria.

"Sí es un sueño importante no lo olvidarás" Y ciertamente hay sueños que se quedan impresos  en la memoria  y este es uno de ellos."


Primer sueño.

Nota: Antesala del segundo que es el que realmente importa dentro de este pequeño relato. Pero es importante describirlo en su orden, aunque en estos momentos no advierta ninguna correlación con el segundo.

                

Me encuentro dentro de una gran habitación con grandes ventanales iluminados por un sol radiante. En el lugar había más personas pero concretamente no recuerdo a nadie conocido. 

En el alfeizar de la ventana retoza un pajarillo anaranjado, muy parecido a un canario pero más pequeño. Al abrir el gran ventanal que llegaba hasta el suelo, el pajarillo entra dando saltitos a la habitación. Yo me senté en el suelo con la palma de la mano derecha abierta apoyándola  sobre el piso.

Dando pequeños saltos se acercó a mi mano y subió en ella, observé que estaba anillado, y pensé que probablemente se habría escapado. Decidí entonces cuidarlo y busqué semillas que ávidamente picoteo en cuanto se las presenté.


Segundo sueño.

Quizás debería haber dejado en el fondo de mi memoria el primer sueño, el del pajarillo anaranjado, pero bueno, quien sabe si en un futuro encuentre al rememorarlo alguna asociación con el segundo y más importante. Y es que en este segundo sueño, y no sin timidez lo digo, soñé con Nuestro Señor Jesús. 

Bien quisiera acotar algunas cosillas antes de relatar como fue aquel sueño. Esta es la segunda vez que sueño -al menos que yo recuerde ahora- con N. S. Aquel primer sueño tuvo un impacto potente en mi vida. En estas cosas no me gusta repensarlo todo y dar respuesta a esas preguntas que pueden sobrevolar nuestras mentes, tales como: ¿Será producto de mi mente? ¿Realmente habré soñado con El? 

Soy uno más, quiero pensar entre otros muchos, que piensa que la casualidad no existe. Y me gusta tomar las cosas como vienen y algo me dice en mi interior que hay cosas que hay que aceptar como son y no zarandearlas demasiado con el pensamiento en cuanto a su veracidad. Si se instaló y se fijó tan fuerte en mi corazón fue por algo y ahí es donde se habrá que bucear, para encontrarse uno mismo consigo mismo y entonces tratar de cambiar para mejor. Dejo tanta palabra y paso a relatar el segundo sueño. 


Me encuentro en una sala grande dentro de lo que sería una reunión de muchas personas que hablan entre sí sueltamente, con cierta algarabía. La mesa no era una mesa como estamos acostumbrados, una tabla horizontal, si no que era una mesa -luego me di cuenta de ello- en forma de U. Yo y Valeria estábamos sentados en uno de esos aleros que conformaban la mesa en forma de U-justo en el lado derecho. 

Todos hablaban y reían, había mucha agitación. Yo me sentía algo así como enfadado, quizás por que no sabía que hacía allí, en fin, no sé realmente, pero estaba serio y algo así como enfadado, obviamente no participaba de la alegría de los demás comensales. En cierta forma era algo consciente de que estaba soñando, pero solo en cierta forma y esto es difícil de explicar. 

Me puse entonces a mirar fijamente los rostros de las personas que tenía a mi alrededor, ellos no me miraban, era como si fuera invisible. Mi hosquedad seguía en aumento mientras repasaba cada rostro, cuando justo en la base de la U y rodeado por otras personas miré el rostro de un hombre que destacaba sobre los demás. Un hombre robusto de mediana edad, de torso delgado pero robusto. El rostro con unos rasgos marcados, el pelo negro. Él hablaba con otro hombre a su costado cuando de repente me miró fijamente con una mirada seria y tan penetrante que sentí que se clavaba en mi alma. Todavía no era consciente de que ese hombre era Nuestro Señor Jesús. Seguí entonces mirando los demás rostros, ninguno de ellos me miraba. Entonces posé mi mirada en un hombre que estaba en el otro lado de la mesa, frente a mi, me llamó la atención pero no lo reconocí. Yo me preguntaba entre tanto donde estaba y que hacía allí, en ese lugar, en esa especie de banquete. El rostro de aquel hombre de repente cambió y tomó la forma del rostro del actor que interpreta al apóstol Pedro. En ese momento tampoco me di cuenta como me di cuenta al despertar que ese cambio de rostro por uno tan conocido no era casual y que era una respuesta. 

Volví entonces a mirar a aquel hombre que me había mirado aunque todavía no había caído en quien era. Volví entonces a mirarle, su rostro era majestuoso, su pelo negro largo estaba como aceitado, -ungido me viene ahora a la mente- y su mirada fija en mis ojos era severa, seria, ahondándose en mi interior con fuerza. 

Sentí entonces vergüenza por mi enfado y hostilidad, y entonces una sonrisa brotó de mis labios bajando la mirada y luego volviendo a mirarle. Él me devolvió la sonrisa, era de una hermosura indescriptible, llena de paz y cariño. Entonces sonreímos los dos mientras nos mirábamos fijamente. Mi hostilidad y enfado cesó, así como el sueño. 


Algunas reflexiones a lo largo del día en que aconteció este sueño:

Dos palabras me vienen rondando: misericordia y justicia. En su rostro percibí las dos, pero van más allá de mi razón limitada. Buscando en mi memoria algunas imágenes de N. S claramente me viene a la cabeza el famoso icono del Pantocrator del Sinaí.






El lado confuso del tejido.


Nosotros ahora vemos a través de un velo...

La verdad diáfana y pura que  es el agua que ansía mi alma.


Entretanto divago y dejo aquí por escrito este momento que pasa.

He mirado a mí alrededor y el mundo es una gran torre de Babel donde

El sufrimiento se intenta enmascarar. 

Corremos deprisa, acumulamos objetos, deseamos "no tener tiempo" 

Para así caer rendidos en nuestros lechos

Y dormir el dulce sueño que anestesia nuestra angustia.

Que nos hace olvidar nuestra soledad.


Todos corremos, todos con ansia sin vernos los rostros. 

Acumulamos conocimientos, títulos y saberes. Creemos tener la verdad... Y tan solo

Buscamos en el prójimo un espejo donde vernos reflejados.

Todos gritan sus logros o añoran tenerlos. Muchos están tan cansados que sobreviven por la inercia de la rutina. Todos tenemos algo en común: el miedo, fruto del dolor y la ignorancia.


Queremos mostrar la fortaleza cuando en realidad somos tan débiles. Queremos mostrarnos sabios y en realidad somos tan tontos... 

Pues hemos olvidado lo más importante: la Caridad y la Humildad.

No hay tesoro más valioso. 


En su momento el velo se descorrerá, lo sé. Pero ahora quiero abrazar esos rostros desconocidos, sentir sus corazones para que el mío vuelva a latir.


A pesar del llanto, de las contradicciones, de mi debilidad, Quiero gritar como don Orione para decir que solo caridad podrá salvar el mundo...

Solo la caridad...

Solo la caridad.


 Su reino no tendrá fin


Cada vez que mi rodilla golpea la tierra, mi cuerpo es traspasado por la Verdad fresca y lozana.

Yo que soy débil, miserable y muy dado a la pereza.

Yo no tengo nada pero lo tengo a Él y Él, lo es todo y lo colma todo.

Él es la fuente inagotable que sacia toda sed .

Es mi padre, mi Dios, mi amigo y Rey.

Él es el único Rey

Resplandeciente como el sol.

                                     -

Cuando tocó el fondo de mi mismo,

Cargado con la vergüenza y el dolor,

Cuando soy consciente de mis miserias y estoy al borde de dejarme caer en el abismo,

Él me sostiene.

Yo le ofrezco lo único que tengo y que tanto me cuesta mantener: mi vida y mis sufrimientos.

                                       -

¿Pero como es su Reino?

Mi alma lo sabe y lo grita a mis huesos.

Va más allá de toda razón y saber humano, y cualquier palabra es vana.

Nuestras almas lo saben y eso basta.

                                        -

Hay que trascender las formas, los ritos, los preceptos humanos.

Abrir la puerta y gritar con toda el alma.

La puerta tiene una llave , la llave tiene tu nombre.

La fuerza que abre la puerta es la Caridad.



Madrid, 13 febrero, 2026. 

Sobre el tiempo y la vida

 Cada momento que pasa es importante, sí. Pero más importante aún es lo que uno decide realizar en ese momento que acontece. El tiempo nos f...