Descripción de un sueño.
A 26 de febrero, año 2026. Jueves, primera semana de cuaresma.
"A veces los sueños son simples tonteras, mezcla de sucesos acontecidos durante el día o retazos de recuerdos que se van entremezclando unos con otros sin ton ni son.
Pero sucede que a veces, de repente, como si uno cambiase de emisora o canal de televisión, sucede un sueño que adquiere mucho más sentido, incluso en cierta forma, se puede decir que uno es en alto grado consciente de ese sueño. Al despertar algo dentro de nosotros nos dice: recuérdalo, que no se diluya en tu memoria.
"Sí es un sueño importante no lo olvidarás" Y ciertamente hay sueños que se quedan impresos en la memoria y este es uno de ellos."
Primer sueño.
Nota: Antesala del segundo que es el que realmente importa dentro de este pequeño relato. Pero es importante describirlo en su orden, aunque en estos momentos no advierta ninguna correlación con el segundo.
Me encuentro dentro de una gran habitación con grandes ventanales iluminados por un sol radiante. En el lugar había más personas pero concretamente no recuerdo a nadie conocido.
En el alfeizar de la ventana retoza un pajarillo anaranjado, muy parecido a un canario pero más pequeño. Al abrir el gran ventanal que llegaba hasta el suelo, el pajarillo entra dando saltitos a la habitación. Yo me senté en el suelo con la palma de la mano derecha abierta apoyándola sobre el piso.
Dando pequeños saltos se acercó a mi mano y subió en ella, observé que estaba anillado, y pensé que probablemente se habría escapado. Decidí entonces cuidarlo y busqué semillas que ávidamente picoteo en cuanto se las presenté.
Segundo sueño.
Quizás debería haber dejado en el fondo de mi memoria el primer sueño, el del pajarillo anaranjado, pero bueno, quien sabe si en un futuro encuentre al rememorarlo alguna asociación con el segundo y más importante. Y es que en este segundo sueño, y no sin timidez lo digo, soñé con Nuestro Señor Jesús.
Bien quisiera acotar algunas cosillas antes de relatar como fue aquel sueño. Esta es la segunda vez que sueño -al menos que yo recuerde ahora- con N. S. Aquel primer sueño tuvo un impacto potente en mi vida. En estas cosas no me gusta repensarlo todo y dar respuesta a esas preguntas que pueden sobrevolar nuestras mentes, tales como: ¿Será producto de mi mente? ¿Realmente habré soñado con El?
Soy uno más, quiero pensar entre otros muchos, que piensa que la casualidad no existe. Y me gusta tomar las cosas como vienen y algo me dice en mi interior que hay cosas que hay que aceptar como son y no zarandearlas demasiado con el pensamiento en cuanto a su veracidad. Si se instaló y se fijó tan fuerte en mi corazón fue por algo y ahí es donde se habrá que bucear, para encontrarse uno mismo consigo mismo y entonces tratar de cambiar para mejor. Dejo tanta palabra y paso a relatar el segundo sueño.
Me encuentro en una sala grande dentro de lo que sería una reunión de muchas personas que hablan entre sí sueltamente, con cierta algarabía. La mesa no era una mesa como estamos acostumbrados, una tabla horizontal, si no que era una mesa -luego me di cuenta de ello- en forma de U. Yo y Valeria estábamos sentados en uno de esos aleros que conformaban la mesa en forma de U-justo en el lado derecho.
Todos hablaban y reían, había mucha agitación. Yo me sentía algo así como enfadado, quizás por que no sabía que hacía allí, en fin, no sé realmente, pero estaba serio y algo así como enfadado, obviamente no participaba de la alegría de los demás comensales. En cierta forma era algo consciente de que estaba soñando, pero solo en cierta forma y esto es difícil de explicar.
Me puse entonces a mirar fijamente los rostros de las personas que tenía a mi alrededor, ellos no me miraban, era como si fuera invisible. Mi hosquedad seguía en aumento mientras repasaba cada rostro, cuando justo en la base de la U y rodeado por otras personas miré el rostro de un hombre que destacaba sobre los demás. Un hombre robusto de mediana edad, de torso delgado pero robusto. El rostro con unos rasgos marcados, el pelo negro. Él hablaba con otro hombre a su costado cuando de repente me miró fijamente con una mirada seria y tan penetrante que sentí que se clavaba en mi alma. Todavía no era consciente de que ese hombre era Nuestro Señor Jesús. Seguí entonces mirando los demás rostros, ninguno de ellos me miraba. Entonces posé mi mirada en un hombre que estaba en el otro lado de la mesa, frente a mi, me llamó la atención pero no lo reconocí. Yo me preguntaba entre tanto donde estaba y que hacía allí, en ese lugar, en esa especie de banquete. El rostro de aquel hombre de repente cambió y tomó la forma del rostro del actor que interpreta al apóstol Pedro. En ese momento tampoco me di cuenta como me di cuenta al despertar que ese cambio de rostro por uno tan conocido no era casual y que era una respuesta.
Volví entonces a mirar a aquel hombre que me había mirado aunque todavía no había caído en quien era. Volví entonces a mirarle, su rostro era majestuoso, su pelo negro largo estaba como aceitado, -ungido me viene ahora a la mente- y su mirada fija en mis ojos era severa, seria, ahondándose en mi interior con fuerza.
Sentí entonces vergüenza por mi enfado y hostilidad, y entonces una sonrisa brotó de mis labios bajando la mirada y luego volviendo a mirarle. Él me devolvió la sonrisa, era de una hermosura indescriptible, llena de paz y cariño. Entonces sonreímos los dos mientras nos mirábamos fijamente. Mi hostilidad y enfado cesó, así como el sueño.
Algunas reflexiones a lo largo del día en que aconteció este sueño:
Dos palabras me vienen rondando: misericordia y justicia. En su rostro percibí las dos, pero van más allá de mi razón limitada. Buscando en mi memoria algunas imágenes de N. S claramente me viene a la cabeza el famoso icono del Pantocrator del Sinaí.
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