El lado confuso del tejido.
Nosotros ahora vemos a través de un velo...
La verdad diáfana y pura que es el agua que ansía mi alma.
Entretanto divago y dejo aquí por escrito este momento que pasa.
He mirado a mí alrededor y el mundo es una gran torre de Babel donde
El sufrimiento se intenta enmascarar.
Corremos deprisa, acumulamos objetos, deseamos "no tener tiempo"
Para así caer rendidos en nuestros lechos
Y dormir el dulce sueño que anestesia nuestra angustia.
Que nos hace olvidar nuestra soledad.
Todos corremos, todos con ansia sin vernos los rostros.
Acumulamos conocimientos, títulos y saberes. Creemos tener la verdad... Y tan solo
Buscamos en el prójimo un espejo donde vernos reflejados.
Todos gritan sus logros o añoran tenerlos. Muchos están tan cansados que sobreviven por la inercia de la rutina. Todos tenemos algo en común: el miedo, fruto del dolor y la ignorancia.
Queremos mostrar la fortaleza cuando en realidad somos tan débiles. Queremos mostrarnos sabios y en realidad somos tan tontos...
Pues hemos olvidado lo más importante: la Caridad y la Humildad.
No hay tesoro más valioso.
En su momento el velo se descorrerá, lo sé. Pero ahora quiero abrazar esos rostros desconocidos, sentir sus corazones para que el mío vuelva a latir.
A pesar del llanto, de las contradicciones, de mi debilidad, Quiero gritar como don Orione para decir que solo caridad podrá salvar el mundo...
Solo la caridad...
Solo la caridad.
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